“El juego” la educación de futuros genios

El neurocientífico Stuart Brown en su libro “A Jugar” cuenta como en la NASA se encontraron con esta disyuntiva. A pesar de contar con un equipo de jóvenes incorporados de las mejores universidades con los promedios más altos, estos no superaban por mucho a los viejos astronautas jubilados de la actividad. Los jóvenes a pesar de su inteligencia no podían separarse de la lógica establecida y les era imposible imaginar desafíos imposibles como el del hombre llegando a la luna. Realizaron una investigación indagando entre los dos grupos y llegaron a la conclusión que los más ancianos se diferenciaban por una infancia acompañada de juegos manuales y experimentación activa. Desarmaban relojes, armaban radios caseras o arreglaban maquinas que no funcionaban. En cambio los más jóvenes fueron educados en la pasividad de mirar una pantalla sin mediar con juegos más desafiantes que despertaran la creatividad para resolver con la intervención de las manos.
En mi casa se escucha mucho la palabra “resolve” y los que me conocen se lo repiten a mi hija antes que yo lo diga. Esa es la palabra que le repito cuando le toca resolver un problema nuevo de la vida diaria que parece una tontería pero que en su cerebro enciende innumerables funciones que no estaban activas.   Cuando era bebe se trataba de jugar con el puré, abrir alguna caja complicada, más tarde fue hacer una pregunta en un negocio o decirme a mí porque camino debíamos volver a casa. Todo es la primera ves para un niño y  es importante llevar estas aventuras al juego desafiante de armar cosas , como ciudades de cartón o castillos debajo de la mesa con paredes de sabanas.
Años más tarde mi hija me asombra cuando compro algo para armar sin leer el manual, que es mi mala costumbre y llego a un punto que no puedo resolver y ella con una mirada al paso y sin detenerse me dice ¡pero mamá esto se hace así…
Aunque no seamos astronautas el juego activo con la incorporación del trabajo manual alimenta el espíritu de un futuro adulto con respuestas creativas en ámbitos laborales, familiares o sociales y muchas veces, equilibra emocionalmente.

Proponele a tu hijo desafíos presentándole una caja desarmada, una máquina que no funciona o despertale el espíritu constructor que todos llevan dentro ¿Y porque no te desafías vos a aprender algo nuevo pero con la actitud de juego?

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